NASUS EL CURADOR DE LAS ARENAS
Devorador de Almas
Nasus drena la energía espiritual de su enemigo, lo que le proporciona Robo de Vida natural.
Nasus drena la energía espiritual de su enemigo, lo que le proporciona Robo de Vida natural.
Golpe Absorbente
Costo: 20 de Maná
Alcance: Propio
Nasus golpea a su enemigo, causando daño. Si mata a su objetivo, aumenta el poder de sus siguientes golpes absorbentes.
Marchitar
Costo: 80 de Maná
Alcance: 600
Nasus envejece al campeón enemigo, reduciéndole progresivamente la Velocidad de Movimiento y la Velocidad de Ataque durante un período tiempo.
Fuego Espiritual
Costo: 70/85/100/115/130 de Maná
Alcance: 650
Nasus desata una llama espiritual en un punto, dañando a los enemigos cercanos y reduciendo su Armadura.
Furia de las Arena
Coso: 100 de Maná
Alcance: PropioNasus desata una poderosa tormenta de arena que azota a los enemigos cercanos. Mientras ruge la tormenta, obtiene una bonificación de Vida y Alcance; además, drena parte de la Vida máxima de los enemigos cercanos para convertirla en daño adicional mientras dura la habilidad.
HISTORIA
La enigmática criatura conocida como Nasus llegó a la Liga desde un mundo lejano, un
vasto y docto imperio del desierto. Gracias a su erudición y al respeto que se le
profesaba había sido nombrado Guardián de la Gran Biblioteca. Pero también era parte
de una raza de seres salvajes que servían como gobernantes y protectores del pueblo. Desgraciadamente, había otros de su especie que creían que eran algo más que protectores. Vivían en esa ilusión egotista de que habían ascendido para convertirse en dioses. En el mundo de Nasus, el fantasma de la guerra siempre estaba presente, ya que estos otros ilusos ansiaban esclavizar a la plebe e instaurar un gobierno totalitario. En
medio de una fogosa batalla, justo cuando estaba a punto de destruir a su traicionero hermano Renekton, Nasus se vio obligado a atravesar el cosmos para aterrizar en un círculo de invocación en Runaterra.
Al principio estaba furioso porque lo habían invocado cuando estaba a punto de acabar con los enemigos de su pueblo, pero el intelecto superior de Nasus se tranquilizó
cuando escuchó las súplicas de piedad de los invocadores. Aprendió que Runaterra
estaba también plagada por su propia marca de injusticia. Este peligro no era menos amenazante que aquel contra el que había estado luchando en su hogar, y los
campeones eran necesarios para proteger a la gente de este mundo. Escuchando la
llamada, Nasus decidió ocupar su lugar en la Liga de Leyendas, consciente de que sus hermanos y hermanas seguirían luchando en su hogar. Ahora es el Conservador de las arenas y en ningún sitio se siente más cómodo que entre las ruinas del desierto de S
hurima. Sin embargo, a oídos del conservador han llegado noticias preocupantes;
rumores de que era posible que su hermano no se hubiese quedado en casa. De ser así,
la destrucción de Renekton podría convertirse en la principal prioridad de Nasus, antes
de que también aquel mundo fuese víctima de la amenaza de la lengua afilada y la ambición sin fin de su hermano.
El Curador de las Arenas es un ser contemplativo, pero pobre de aquél que se
interponga en su camino.
HISTORIA
La enigmática criatura conocida como Nasus llegó a la Liga desde un mundo lejano, un
vasto y docto imperio del desierto. Gracias a su erudición y al respeto que se le
profesaba había sido nombrado Guardián de la Gran Biblioteca. Pero también era parte
de una raza de seres salvajes que servían como gobernantes y protectores del pueblo. Desgraciadamente, había otros de su especie que creían que eran algo más que protectores. Vivían en esa ilusión egotista de que habían ascendido para convertirse en dioses. En el mundo de Nasus, el fantasma de la guerra siempre estaba presente, ya que estos otros ilusos ansiaban esclavizar a la plebe e instaurar un gobierno totalitario. En
medio de una fogosa batalla, justo cuando estaba a punto de destruir a su traicionero hermano Renekton, Nasus se vio obligado a atravesar el cosmos para aterrizar en un círculo de invocación en Runaterra.
Al principio estaba furioso porque lo habían invocado cuando estaba a punto de acabar con los enemigos de su pueblo, pero el intelecto superior de Nasus se tranquilizó
cuando escuchó las súplicas de piedad de los invocadores. Aprendió que Runaterra
estaba también plagada por su propia marca de injusticia. Este peligro no era menos amenazante que aquel contra el que había estado luchando en su hogar, y los
campeones eran necesarios para proteger a la gente de este mundo. Escuchando la
llamada, Nasus decidió ocupar su lugar en la Liga de Leyendas, consciente de que sus hermanos y hermanas seguirían luchando en su hogar. Ahora es el Conservador de las arenas y en ningún sitio se siente más cómodo que entre las ruinas del desierto de S
hurima. Sin embargo, a oídos del conservador han llegado noticias preocupantes;
rumores de que era posible que su hermano no se hubiese quedado en casa. De ser así,
la destrucción de Renekton podría convertirse en la principal prioridad de Nasus, antes
de que también aquel mundo fuese víctima de la amenaza de la lengua afilada y la ambición sin fin de su hermano.
El Curador de las Arenas es un ser contemplativo, pero pobre de aquél que se
interponga en su camino.

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